Nouvelle Vague (Richard Linklater, 2025): Tributo al cine y al nacimiento de una revolución cinematográfica
Desde su comienzo se percibe que no estamos ante un simple homenaje a una película, un director o a un momento exacto en la historia del cine, sino ante un auténtico tributo al séptimo arte y a quienes lo aman. Linklater, fiel a su mirada melancólica y observadora, reconstruye el rodaje de À bout de souffle (Al final de la escapada, 1960), la primera película de Jean-Luc Godard, cuando todavía era un joven crítico de cine que soñaba con filmar como el resto de sus compañeros de Cahiers du Cinema ( François Truffaut o Claude Chabrol entre otros).
Como Cantando bajo la lluvia, Babylon o Érase una vez en Hollywood, esta es una película que celebra el propio acto de hacer cine, pero también como Cinema Paradiso, celebra el de amarlo profundamente. No se trata solo de ver a Godard detrás de la cámara, sino de compartir la emoción de un grupo de jóvenes que querían reinventarlo todo: Truffaut, Rohmer, Chabrol, Varda… todos aparecen retratados con una cercanía poco habitual, no como monumentos de la historia, sino como personas apasionadas, llenas de dudas y convicción a la vez.
El retrato de Godard, interpretado por Guillaume Marbeck, es especialmente acertado: un personaje cabezón pero brillante, que prioriza el arte sobre las reglas establecidas. El film muestra su terquedad, sus contradicciones y su enorme capacidad para imaginar el cine desde la ruptura y la vanguardia.
Visualmente, Nouvelle Vague es un placer para cualquier cinéfilo🚬. Rodada en blanco y negro y en formato 4:3, la película reproduce el lenguaje visual del cine francés de finales de los 50, pero sin caer en el pastiche. Linklater homenajea sin imitar; hay guiños formales, pero no nostalgia vacía.
Por otra parte el elenco, formado mayoritariamente por actores desconocidos para el público general (excepto Zoey Deutch, que encarna a Jean Seberg), contribuye a esa sensación de autenticidad. Realmente uno siente que está viendo a aquellos jóvenes cineastas que soñaban con cambiar las reglas, no a estrellas de Hollywood interpretando íconos.
Como espectadora, una de las cosas que más me ha gustado es cómo Nouvelle Vague transmite el impulso de aprender cine viendo cine, algo que Godard siempre defendió. A lo largo del metraje, se mencionan o recrean planos de Bergman, Rossellini o Renoir, y en más de un momento pensé: “me queda tanto cine por ver”. Esa sensación de entusiasmo y curiosidad es, quizá, uno de los mayores regalos que deja la película en mi.
Como ya he mencionado, aunque el tono general es de homenaje, el director evita caer en el exceso de nostalgia. Sí se percibe una cierta exaltación hacia el mito, pero la película consigue mantener los pies en la tierra al mostrar los conflictos, las inseguridades y el caos creativo que acompañaron al rodaje de Al final de la escapada. Puede que, en su estructura narrativa, sea más clásica de lo que el espíritu de la Nouvelle Vague sugería, y que no se haya envalentonado a ser igual de trasgresora que las películas de esa época, pero eso no le resta valor: la hace accesible, clara y emocionalmente honesta.
Nouvelle Vague es una película pensada para quienes aman el cine, lo estudian, lo viven y lo sienten como una forma de mirar el mundo. Linklater logra un equilibrio entre el tributo y la reflexión, entre la historia y la cinefilia. Es cine sobre cine, sí, pero también cine sobre lo que nos mueve a seguir creyendo en él.
Cuando se estrene en España el 9 de enero de 2026, merece la pena verla en pantalla grande. No solo por su belleza visual, sino porque es una de esas películas que recuerdan porqué ir al cine sigue siendo una experiencia irreemplazable y como tal debe vivirse en las salas.



Que chulo!!! Me ha parecido súper interesante todo lo q has dicho, tendré que verla😌
ResponderEliminarAtracción por el cine francés, así que estaré pendiente al estreno.
ResponderEliminarMe encanta tú explicación, mejor no la has podido definir.!!! Ya tengo ganas de verla.
ResponderEliminar